sábado, 22 de enero de 2011

Quiero volver a la época en la que jugaba a ser una princesita.
Si señores, una princesita. Una ilusa niña que se ponía una corona de plástico y los tacones de mi madre y se creía una princesa.
Siempre me han dicho que las princesas no lloran.
Que nunca estan mal. Que jamas dejan de sonreir.
Que no tienen miedo a nada.
Que son valientes.
Que pueden consegir lo que quieran.
Siempre me han dicho que yo era una pequeña princesa pero... no lo soy.
No lo soy porque yo si que lloro y tambien estoy mal.
No sonrio siempre y tengo miedo a muchas cosas. Jamas me gustaron las princesas.
Desde niña las he odiado.
Quiza sea porque ellas representan todo lo que yo no soy y todo lo que la gente ve bien.
Suelo llevar la contraria al mundo entero.
Lo sé.
Puede que sea la chica mas complicada que exista en el mundo.
No lo puedo negar, pero... jamas en mi vida he intentado ser algo que no soy.
No soy una princesa y no quiero serlo.
No espero que todo me salga bien.
No creo en los principes azules que son capaces de cambiarte la vida en un abrir y cerrar de ojos.

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